jueves , 23 noviembre 2017
Desfiladero de las Xanas

Desfiladero de las Xanas

El desfiladero de las Xanas es considerado como el “mini Cares”. Una ruta de bastante menor recorrido que la senda reina del paisaje asturiano pero que iguala sus proporciones en belleza y espectacularidad.

Este hermano pequeño de la famosa Garganta del Cares es para muchos aficionados al senderismo un recorrido incluso más bello, alejado de la masificación del primero, con una variedad de ecosistemas más rico y también más apto para todas las edades; sin importar demasiado la condición física del excursionista.

Entres dos y tres horas nos bastarán para atravesar esta garganta natural y dar la vuelta a nuestro punto de partida.

En el trayecto, nos toparemos túneles, puentes y manantiales naturales y hasta un bosque de gran frondosidad.

La senda tallada en la roca fue construida en los años cincuenta con la intención de comunicar pueblos pertenecientes a tres municipios: Santo Adriano, Quirós y Proaza; pero las obras no llegaron nunca a finalizarse, quedando hasta le fecha como un camino que viene a las mil maravillas para los intereses del senderista.

El desfiladero propiamente dicho constituye una angostura de dos kilómetros de longitud, con desplomes verticales espectaculares de casi quinientos metros, que son el resultado de la paciente excavación de la montaña por el río Viescas en su descenso para confluir con el Trubia.

El nombre del desfiladero hace honor a la mitología. La Xana es el hada asturiana por excelencia. Vive desde siempre en las cuevas de los ríos y en las fuentes. Un personaje que no podía tener mejor personificación que una ruta como ésta, en la que el agua es dueña y señora de la naturaleza.

El influjo ancestral de este paisaje es aún mayor en algunos tramos del propio río que resultan muy apropiados para practicar el barranquismo. Tras una hora de camino desde el inicio de la senda, podemos desviarnos si tenemos tiempo y descender al arroyo, colocarnos los trajes de neopreno y comenzar una aventura distinta: tres o cuatro horas para vivir a tope a base de rapeles, toboganes y saltos de agua de impresión.